Ron Mueck, realismo obsceno

Ron Mueck / Hiperrealismo de alto impacto
Colegio de San Ildefonso 2011
El hiperrealismo cumple una promesa muy anhelada por el público; dejar de preguntarse ¿Qué quizo decir el autor?
Pocas cosas más decentes que pueda hacer un escultor que plantarle en las narices al visitante del museo los pelos y las flacideses de sus modelos en 3D y en tiempo real. Presentarles lo real en su simulacro perfecto: la obra de arte.
Tras varias décadas de estar descontinuado, la fábrica del arte hiperreal volvió a presentar un producto de consumo masivo globalizable de la mano del gran publicista Charles Saatchi, principal promotor de los YBA Young British Artists, entre los que incluyó a este australiano un tanto más crecidito. Bajo la égida de la conmoción, la exhibición itinerante Sensation viajó por el mundo presentando a los autores de fin de sieccle xx que habrían de imponer los estándares del arte contemporáneo por venir. Como toda moda pasaron de moda y hoy cada quien se representa a sí mismo en la lucha contra los autores asiático que, todo parece indicar, se apoderarán del arte del siglo xxi.
Mueck es un humorista consumado, sus esculturas son chistes divertidos y escatológicos y nadie pierde su tiempo si se dedica a ver detenidamente los poros y otros orificios que talentosamente el artista dispone en la silicona. Entre el circo y el museo, en esta ocasión prefiero el museo.
Tan sólo el título de la exposición me parece fallido e indigno de un espacio universitario; todo hiperrealismo es de alto impacto, no lo hay de otra naturaleza.

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