Hollis Brown / Unexplained Mysteries of the Universe
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El arte contemporáneo inicia su historia con la busqueda de la insignificancia, en este sentido podemos decir que lo contemporáneo esta íntimamente ligado al arte Zen y al pensamiento trascendente; salvo que en relación a las disciplinas metafísicas el arte contemporáneo no es un hacer personal, sino un bien público, o al menos una práctica comercial de formas y contenidos.

El minimalismo como trascendencia metafísica hunde sus raices en el sinsentido; si algo es tan infinito como lo absoluto cualquier cosa que se muestre o diga sobre ello no es más que una fracción insignificante de la totalidad, por lo tanto es en el reconocimiento mismo de la insuficiencia del pensamiento y la representación donde recide la profundidad de la reflexión mística.

El arte contemporáneo es fan de lo real, lo real es su puerta de acceso inmediato al absoluto, lo que está ya hecho, a lo que no es necesario agregarle nada; desafortunadamente sobre esta saludable reflexión se construye un sin número de propuestas de obra personalísima desde donde los autores buscan el reconocimeinto, la fama y la valoración, el mecenazgo que todo genio merece.

Los artistas contemporáneos fallan en el intento de pasar por místicos; pueden engañarnos por principio, pero basta poner un poquito de atención sobre ellos para que revelen sus muy humanas pretensiones. Es lo admirable de ciertos autores que a sabiendas del despropósito eligieron el cinismo: Warhol, Duchamp preponderantemente; otros no se meten en problemas y siguen haciendo por placer arte moderno, con manifiestos y todo lo que los hace románticos. Otros son entusiastas, los más jóvenes, que a traves de la imitación de sus héroes buscan la innovación en un terreno en el que sólo lo real innova; su obra parece periodismo de queja; confunden voluntad social con arte; buscan el mecenazgo asistencial de lo social que, de principio, esta totalmente desprovisto de poesía.

El asunto no es fácil, no si se carece de mala leche. Yo me conformo con hermosas mediocridades.