y si me dijeran que nunca había existido
la razón para quedar mudo

tal vez me convencieran
y comenzaramos ahora si,
de nuevo

por vez primera

a soñar

las calles estan desiertas
en plena luz del día

en plenaluz

habiendo sucedido que no fueramos deveras
las ambulancias conducidas por la emergencia
ni los pasos de cebras asfaltadas

impisados

que no hubieran nuestras casas sido enfrentadas
ni nuestras ventanas enceguecidas

que no te soñara en una cama oscura a la luz del vestigio
ni en una novela inconclusa
entre las sábanas hipotéticas de la penumbra

divagada

entonces si,
no te sintiera, no te sabría

que no nos notaramos deveras

que fueramos, por vez primera,

imprevistos