quiero el sol inerme
y la luz inconfesable

sè que en el corazón de la mañana no anida la aurora
ese accidente afortunado e ilusorio

antes va lo que de noche viene
una plegaria de luz anónima

la sombra simétrica al destello

bajo la balanza monocorde
se mide un peso en fuga
la niebla espesa da de frente
a la distancia

tengo este sabor bucal
de las cifras negadas
del oro falso
y el infiel de la balanza

a lo lejos el fuego ilumina
con carmines
lo que de cerca es negro humo

baja el silencio

las cifras desvanecen el rostro de los raptores

la misma frase, la cuenta de las horas en espera

hasta no significar nada

ser sin ausencia