En The Body as a Matrix: Matthew Barney's Cremaster Cycle. se percibe al artista tremendamente confundido al momento de comentar su propia creación. Autor de un complejísimo ciclo de instalaciones escultóricas y superproducciones cinematográficas, su incapacidad para articular un discurso fluido sobre el significado y sentido de sus propias creaciones se antoja, por lo menos, sospechoso. Sobre todo porque ninguno de los entrevistados, todos intimamente involucrados en la producción de las piezas, son capaces de dar una explicación, siquiera personal, del asunto.
En Art Safari: Matthew Barney, otro documental sobre el autor y la serie, la productora confiesa que hay un acuerdo con Barney de no hablar de significados. La oscuridad simbólica y el voto de secrecía que rodea a la obra es parte del "aura" del arte contemporáneo.
La obra de Barney es pletórica en referencias al simbolísmo místico, hermético y franmasónico. Si los involucrados no hablan sobre sus significados solo queda suponer que son miembros de un culto o escuela iniciática y que no pueden revelar las enseñanzas implicitas.
La existencia de cultos secretos en los gremios artísticos es antigua como las civilizaciones; lo interesante en la obra de Barney es que, a diferencia de sus antecesores, el ocultismo era una consecuencia; no la finalidad misma de la obra. Barney ha construido un arte sacro cuya iglesia es el museo.