Izquierda e incultura
Convencionalmente asociamos a la cultura de las izquierdas una adelantada posición respecto al anquilosado conservadurismo cerril de las derechas latinoamericanas. Sin embargo y a pesar de la presencia de intelectuales más o menos inteligentes entre las filas de apoyadores incondicionales de los proto o post-comunistas tropicales, lo cierto es que estos movimientos, a lo mejor bien intecionados, estan fatalmente condenados al más abyecto antiintelectualismo social.
Tal cosa revela el reciente episodio protoelectoral mexicano, donde sin pudor la izquierda hace gala de comportamiento pendenciero, pensamiento irracional, declaraciones absurdas y posturas más dogmáticas que el papismo y carentes de toda calidad crítica, por no decir de autocrítica, que tanto bien haría a un autentico movimiento libertario.
No basta con apoyar a los pobres, hace falta desear que dejen de serlo y trabajar directamente contra la miseria espiritual, material e intelectual de las mayorias, sean estas de derechas o de izquierdas. Hace falta también un real compromiso con la educación que sobrepase a la conveniencia política, por ello no se explica la actitud del magisterio oaxaqueño que abiertamente combate todo símbolo de cultura por elitista; tal parece que estamos ante una revolución cultural de corte maoista-zapoteca.
El enemigo sigue siendo la incultura, tan odiosa en las derechas vulgares y fascistas como entre las izquierdas barbáricas y anarquistas.

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