Carmen Flores en el Hexen
Mi amiga Carmen Flores exhibe su nueva producción en el Hexen Café, de mi otra amiga y profesora Karim Voigt, Carmen me ha pedido le escriba un texto de sala, me siento halagado e incluyo aqui mismo el susodicho.
La mirada extraviada
¿En qué se fija la mirada urbana? Una vez acontecido el Apocalipsis de la ilusión, cuando nuestras peores expectativas se ven colmadas, ¿qué queda del horizonte del paisaje, de esa línea de esperanza donde debieran aproximarse nuestros destinos?
Destierro en el vacío barroco.
Las imágenes son un rescate, una selección, un testamento. Una vez fijas son objetos de contemplación, deshabitadas son santuarios, donde sólo la luz sobre el polvo de plata se asombra. La imagen delata porque la habita el alma, no es otra la lógica del icono, ni otra la naturaleza de la mirada: ojos para ver, lo visto esta inscrito en la memoria, nada se olvida; tan sólo se abandona.
Las configuraciones de Carmen Flores son a su vez la disciplina del extraviado, de aquel que, aun en la ruta prefijada, sabe que no va hacia ninguna parte porque, al estar ahí, se ha llegado y ya nada importa. Es en esta falta de importancia donde se ubican las cosas pobres, las carentes de intención, las que no dicen nada; y que por lo tanto nos hablan más claramente, nos introducen en el silencio contemplativo. En espera de las manifestaciones divinas las cosas pedestres aparecen, vulgares e invisibles, cegadas por la obviedad de su presencia. Llanas como son, las imágenes adquieren espesura, condición visible, se opacan y se tornan objetos; muebles.
Estas miradas objetualizadas, físicas, viajan ahora a otros entornos, más familiares, para desvelar una mentira: que tras los muros estamos protegidos del vacío y del olvido: falaz creencia. Lo urbano penetra hasta los huesos y nos desgasta, nos deteriora artificialmente como productos de consumo popular; lo neutro urbano pulveriza la mirada, primero volviéndola concreta, haciendo indistinto lo común para después, mediante un golpe de abulia, igualar todos los horizontes. Tal es la estrategia de las catástrofes: hacernos invisible su inminencia. Asediados por su invisible protuberancia, estas configuraciones artificiales aguardan a que un movimiento de tierra las haga caer sobre nosotros, derrumbando para siempre las falsas ilusiones.
Aún así en las imágenes de Carmen se trasmina una dimensión nostálgica, la sensación dulce y lenta de la dicha de la podredumbre, la añoranza de un tiempo fugado, la delación de las ruinas.
Cuauhtémoc Rodríguez S. 2005

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