LAS CHARLAS DE D. ANSELMO
(Sobre la ignorancia y la ignominia humana en los hijos de sus hijos... El baldón de las infamias.)
De qué sirve el orgullo cuando te apellidas 'X'
Y qué importa un apellido que no define al ser que lo lleva si todo se quedó como cuando el olvido nos gastó su broma, siendo la tarde más triste que nunca, esa estúpida tarde del que se va del todo cuando las mañanas no le fueron afortunadas. Ya la vida de los que se apellidaron 'X'... se ha cogido del brazo del futuro y tan estúpida y orgullosa, cree que un nombre puede darle más importancia a su miserable condición humana; sabiendo que él, el que no le importaba regalar su nombre por unos cuantos 'polvos' disfrutados, no estaba en el lugar deseado cuando perdió pie yéndose a su propio abismo al engendrarlos.
Pasará el tiempo con su cantar de siempre y la vida es eso para algunos, una vieja dama desdentada y triste tirada en un portal cualquiera, de una ciudad sin tapas en las cloacas..., que le mira en su espejo para ver sólo la mueca premeditada y planificada del espanto ajeno: la burla e impiedad, el odio y su abandono, la venganza y más... ¿Qué se ha ganado? ¡Menuda siembra para tan terrible cosecha de esos polvos del universo donde la vida se despertará en lamentos!
¡Oh de los hijos de los hijos que surgieron de esos polvos de sus progenitores, relevo de inconciencias dando rienda suelta al fustigar de sus dormidos caballos troyanos, que pisarán a sus propios padres como a la misma hierba cobrándoles por los errores del pasado: su impiedad con el ascendente moribundo y sentenciado, “atado corto a la vida para verle morir de asco retorciéndose en sus propias miserias merecidas”, “sin escapatoria posible donde poder verle humillado”... ¡Pero se olvidaron que tenía alma... como ellos! Y, por encima de la inconciencia y la inmadurez sin preclara e inteligente razón, para demostrar nobleza ya sin ella cayeron en la continuidad de recibir a cambio de lo mismo, lo que sembrarían entonces, no evitando añadir más miseria a su suerte, la desdentada realidad que se cobija en el quicio de sus puertas y les sigue mirando desde su espejo sus vidas. Ellos, como el que se fue a su abismo con 'el primer polvo' mal sembrado del que hablo, no saben aún lo que trama el tiempo y surgirá como espectro desangrándoles el corazón, sirviéndose de sus propios vástagos descendientes, siendo deuda que se cobrará en sus hijos.
Las noches seguirán iluminando los sueños rotos donde la casualidad puede que les remiende 'el siete' de la suerte, para dejar la lágrima bordada con hilos de seda de vez en cuando y camuflarles tantos vacíos, arrepentimientos a destiempo pero sin vuelta atrás y, con la arteria palpitando les chuzarán el dedo que señala... para saber su ADN real y no el tramposo plagiador de encuentros causales para efectos casuales: un traspaso de infortunios hacia la eternidad y no más, donde el nombre de la marca es un mero símbolo, tropezón de estupideces, falsedad concertada entre los hijos del ayer que como un collar de cuencas rotas, lo llevaran como dogal al cuello para distinguir como son los perros de la muerte que mordieron al amo, a ese pobre infeliz "de sus desventuras" que les dio su sangre, para un maldito orgullo efímero pero también, se han colgado en una percha del tiempo de la vuelta y puede que le haga falta a los trajes de quita y pon de su anterior farsa, la de la última escena con su padre moribundo, ese buen cepillado para quitarles la mierda que llevan y que ya nadie podrá limpiarles en esta vida, cuando el error firmó sentencia que fue lo prohibido... Y como en las palabras bíblicas sonará el castañetear de huesos.
D. Anselmo.
6-5-07
(A. Elisa Lattke V.)
Miembro de CIÑE (Círculo independiente Ñ de escritores, www.circuloindependiente.net)