¿Qué temas dominan la atención del mundo? La guerra y los valores. Curiosamente son cosas de las que se habla cuando se adquiere distancia de lo cotidiano. En un país en guerra no se habla de "la guerra" como un ente ajeno, se dirá: la hambruna, el peligro de los francotiradores, las demora de las cartas desde el frente, la estatura moral del caudillo, el sacrificio del martir, el suministro de municiones, el dolor de las heridas. La guerra es un eufemismo costoso, de poca significación en lo local.

Lo mismo sobre los valores, pero al revés, en este caso las causas directas son invisibles pero su resonancia universal es siempre invocada. Así pues en España han marchado miles en contra del matrimonio Gay, o favor de la familia, como si esto fuera por sí mismo un valor (la famiglia es el valor de las mafias) pero nadie lo hizo frontalmente para evitar que su hijo, su hermano, su sobrina, o su vecino, en específico, tuviera los mismos derechos ciudadanos que ellos.

Las morales (costumbres) particulares suelen escudarse en lo indefinible y en lo ignorado; aducirán sometimiento a la justicia divina o al bien supremo sin notar cuanto de ese universal existe en su melinflua cotidianidad, en su pobre, escasa, dimensión ética.