La Coctelera

irradiación

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Las cosas no son como antes

la ilusión de un pasado

o un depósito de sirenas.

Las cosas se repliegan,

hay en ellas  un paisaje marino

y  muertos que nos habitan.

De las piedras surgen los  niños

un coro insensato,

inmaculado y distante

a la manera de una noche celebrada.

Cuerpos

que construyen la barrera de la piel

para amarnos

y por debajo herirnos,

pues  lo único  que somos

es  este vago ardor de estrellas.

Nuestro cielo

se agota en las cosas invisibles

y admira su reflejo

en un espejo entredormido.

El niño dios esta desnudo y solo frente al espejo

la luz entra detrás de él por la ventana

a sus espaldas la ciudad crece en silencio

cruza un pie frente del otro y levanta los brazos en cruz

ladea la cabeza y sonríe

su sexo se ensancha ligeramente y aumenta

el fulgor se cuela por el borde de su piel y eriza su pelambre

separa los dedos de sus manos

y las voltea hacia el cielo

avanza hacia la luz y afuera

en la alta cornisa

deletrea Y A H V E

Se ve así mismo con los ojos del dios terrible

y sonríe

abre su boca y sin moverla canta

verme ahora hermanos

que esta es la imagen de mi padre

que os ha cegado

como lo hizo a mi 

antes de nacer

orad ante esta imagen porque es preciso

que adoreis la sangre viva

antes que a su propia muerte

Eso dijo el niño dios ante los ojos invisibles

lo dijo ante orejas selladas

y bocas mudas

porque sólo los dioses hablan estando desnudos

La abulia papal

como Abraham,

cuando el tiempo se agota y nada cabe ya en sus pequeñas manos, ni las pildoras

camino al sacrificio

haciendo el trayecto de ojos cerrados, silvante...

vertiendo blándamente su sangre propia

dejando un rastro de humo sobre la nieve,

sobre la roca propiciatoria.

Hablando al oido del dios sordo,

le gusta pensar que entiende,

y ciego, absorto en la fallida luminscencia

de la boca entumecida por las hierbas....

de la línea de la niebla

en la que se inscribe, en la que anota,

suspendido en el respiro

es decir: jadeante...

innecesario y cíclico

escasamente vestido

de su piel más amada

Deseamos olvidar el dolor, pasar por él, pasar de él, pero hay una memoria del dolor mucho más afinada que la memoria del placer, uno puede recordar el dolor y tener una resonancia física, un escalosfrio; pero el placer es más sutil, es más ciego, requiere más elementos de memoria, más conexiones neuronales para activarse (supongo) porque su recuerdo es lento, se alarga, se retarda, mientras que la contracción muscular del dolor es instantánea. Uno busca el éxtasis del orgasmo y este requiere el trabajo consciente de su contrucción, es siempre nuevo y complejo.  Sin embargo el dolor llega en su plenitud, inesperadamente.

Quizas quienes se falgelan, los masoquistas, experimentan la inmediatez como placer, los otros, los cobardes, somos proclives a la espera.

Laboratorio

Así lucía mi mesa de trabajo durante la elaboración de Santos Naturales; ese caos indispensable para que las cosas sucedan, cuando el vacío es el enemigo; soy un autor anti-zen, pro-Tao.

Boarding House

El trabajo de Roger Ballen me gusta tanto que hasta siento desconfianza, no doy crédito de la fuerza e sus imágenes y si no es todo un gran montaje, porque al final de cuentas lo es y aún asi sigue funcionando, se lo ha montado a la mejor de las maneras posibles.
Me parece que por encima de la perfección de la obra de Ballen este es un anticipo de una obra viva más grande, donde el registro de la rareza se transforma en una gramática de la respiración y del pensamiento sensorial.
Deseo ver esto en la danza, más allá del butho que se le aproxima.

blue on the face

se dará la ocasion en
que todos los datos requieran
incertidumbre. Anticipese la reacción del
espectador, para dinamitarla, y
quede una sombra. Un tono.